Centuria 6

I Alrededór de los montes Pirineos un tropel De gente extranjera socorrer al nuevo Rey, Junto al Garona del gran templo de Mas, Un jefe Romano la temerá en el agua.

II En el año quinientos ochenta más o menos, Se llegará a un siglo muy extraño: En el año setecientos, y tres cielos por testigos, Que varios reinos de uno a cinco harán cambios.

III Río que agita al recién nacido Céltico, Será del Imperio en gran discordia: El joven Príncipe por gente Eclesiástica, Desviará el cetro coronal de concordia.

IV El río Céltico cambiará de ribera, No resistirá más la ciudad de Agripina, Todo mudará a excepción del viejo lenguaje, Saturno, Leo, Marte, Cáneer en rapiña.

V Si gran carestía por ola pestífera, Por abundante lluvia a lo largo del polo ártico, Samatobryn cien leguas del hemisferio, Vivirán sin ley, exentos de política.

VI Aparecerá hacia el Septentrión, No lejos de Cáncer la estrella cabelluda, Susa, Siena, Boecia, Eretrión, Un grande de Roma morirá, la noche desaparecida.

VII Noruega y Dacia y la Isla Británica Por los hermanos unidos serán vejadas, El jefe Romano nacido de sangre Gálica Y las tropas en las florestas rechazadas.

VIII Los que estaban en el reino para saber, En el cambio Real serán empobrecidos: Un desterrado sin apoyo no tendrá oro, Letrados y letras no serán muy apréciados.

IX En los sagrados templos habrá escándalos, Contados serán por honores y alabanzas, De uno se grabará de plata y oro las medallas, El fin será en tormentos muy extraños.

X Por poco tiempo los templos de colores, De blanco y negro los dos entremezclados: Rojos y amarillos les parecerán adictos, Sangre, tierra, peste, fuego de agua enloquecida.

XI De siete retoños a tres quedarán reducidos, Los mayores serán sorprendidos por la muerte, Dos de ellos serán tentados por fratricidio,
Los conjurados durmiendo serán muertos.

XII Levantar un ejército para llegar al Imperio, Del Vaticano la sangre Real resistirá: Flamencos, Ingleses, España con Aspirio, Contra Italia y Francia contenderá.

XIII Un dudoso no vendrá lejos del reino, La mayor parte lo querrá sostener, Un capitolino no querrá que él reine, Su gran carga no podrá mantener.

XIV Lejos de su tierra el Rey perderá la batalla, A punto de escapar acosado por los seguidores preso, Ignaro preso bajo la malla dorada, Bajo un fingido hábito y sorprendido el enemigo.

XV En la tumba será hallado el Príncipe, Que tendrá el premio por encima de Nuremberg, El Español Rey en sutil capricornio, Engañado y traicionado por el Gran Gutrenberg.

XVI El que será raptado por el joven Milvio, Por los Normandos de Francia y Picardía, Los negros del templo del lugar de Negrisilve, Harán albergue y fuego de Lombardía.

XVII Después de las limas quemadas los burreros, Obligados estarán a cambiar hábitos varios, Los Saturninos quemados por los molineros, Aparte muchos que no estarán cubiertos.

XVIII Por los Físicos el gran Rey abandonado, Por suerte, no arte, del Ebrien está en vida, Él y su yerno al alto reino empujado, Gracia dada a la gente que a Cristo envidia.

XIX La verdadera llama engullirá a la dama, Que querrá arrojar los Inocentes al fuego, Al llegar al asalto el ejército se inflama, Cuando en Sevilla monstruoso buey sea visto.

XX La unión fingida durará poco, Unos habrán cambiado, la mayoría reformados, En los barcos habrá gente endurecida, Roma tendrá entonces un nuevo leopardo.

XXI Cuando los del polo ártico estén unidos. En Oriente gran espanto y temor, Nuevo elegido, el grande sostenido tiembla, Rodas, Bizancio con sangre Bárbara teñida.

XXII Dentro de la tierra del gran templo Céltico, Sobrino en Londres por Paz fingida lastimado, La barca entonces se hará cismática,
Libertad proclamada será a cuerno y grito.

XXIII El espíritu del reino será duramente impugnado, Y se levantarán pueblos contra su Rey, Renovada la paz, las leyes santas empeoradas, Después de ser raptado y puesto en gran temor.

XXIV Marte y el cetro estarán unidos, Bajo Cáncer calamitosa guerra, Poco después nuevo Rey será ungido, Quien por largo tiempo pacificará la tierra.

XXV Por Marte contrariada será la monarquía, Del gran pescador en turbación ruinosa, Joven negro rojo tomará la jerarquía, Los traidores llegarán en día de llovizna.

XXVI Cuatro años la sede más o menos aguantará Uno sobrevendrá libidinoso de vida, Rávena y Pisa, Verona sostendrán, Para quitar la cruz del Papa envidia.

XXVII En las Islas de cinco ríos a uno, Por eI creciente del gran Chirén Selín, Por las lloviznas del aire, furor de uno, Seis escapados escondidos fardos de lino.

XXVIII El gran Céltico entrará en Roma, Conduciendo legiones de desterrados y proscritos: El gran pastor condenará a muerte a todos, Los que por el gallo estuviesen a los Alpes unidos.

XXIX La viuda santa oyendo las noticias, Por sus ramas puesta en perplejidad y turbación: Quien será llevado a apaciguar las querellas, Por su perseguimiento de las razas quedará colmado.

XXX Por la apariencia de Santa santidad, Será traicionada a los enemigos la sede: Noche que se pensaba dormir en seguridad, Cerca de Brabante irán los de Lieja.

XXXI El Rey hallará lo que deseaba tanto, Cuando el Prelado sea censurado sin culpa: Respuesta al Duque le hará mal contento, Que en Milán llevará a varios a la muerte.

XXXII Por traición a vergajazos a muerte batido, Superado luego será por su desorden, Consejo frívolo por el gran prisionero oído, Barba enfurecida cuando Berich venga a morder.

XXXIII Su última mano por Alus sanguinaria, No se podrá por mar garantizar: Entre dos ríos temerá militar mano,
El negro airado arrepentirse le hará.

XXXIV De fuego volante la maquinación, Vendrá a turbar al Gran jefe asediado: Dentro habrá tal sedición, Que en desesperación estarán los derrotados.

XXXV Cerca de Rion y junto o la blanca lava, Aries, Tauro, Cáncer, Leo, Virgo, Marte, Júpiter, el Sol quemará gran llanura, Bosques y ciudades, letras escondidas en el cirio.

XXXVI Ni bien ni mal por bátalla terrestre, Llegará a los confines de Perusa: Rebelde Pisa, ver malestar en Florencia, Rey herido de noche sobre mulo en negra gualdrapa.

XXXVII La obra antigua se terminará, Del techo caerá sobre el grande mal ruina: Se acusará un inocente condenado a muerte. Nocente escondido, tallares bajo la neblina.

XXXVIII A los deseosos de paz los enemigos, Después de haber a Italia superado, Negro sanguinario, rojo será comisionado, Fuego, sangre derramar, agua de sangre coloreada.

XXXIX El hijo del Reino por paternal rescate, Expoliado será por liberar: Junto al lago Trasimeno el azul cogido, La tropa en rehén por excesivo beber.

XL Grande de Maguncia para extinguir gran sed, De su gran dignidad sera privado: Los de Colonia se lamentarán tan vivamente, Que el grande de espaldas al Rin sera echado.

XLII El segundo jefe del Reino de Dinamarca, Por los de Frisia y la Isla Británica, Hará gastar más de cien mil marcos, Para explotar en vano un viaje a Italia.

XLII A Logmión sera dejado el reino, Del gran Selín que realizará otro hecho: Por las Italias extenderá su enseña, Regido será por prudente contrahecho.

XLIII Por mucho tiempo quedará sin ser habitada, Donde el Sena y Marne riegan los contornos: Del Támesis y marciales tentada, Decepcionados los guardias creyendo rechazar.

XLIV De noche por Nantes el Iris aparecerá, Artificios marinos provocarán la lluvia: En el abismo arábigo gran flota se hundirá,
Un monstruo en Sajonía nacerá de oso y cerda.

XLV El gobernador del Reino muy discreto, No queriendo consentir a la propuesta Real, Maltesa flota por el contrario viento, Lo entregará a su más desleal.

XLVI Un justo será al destierro enviado, Por pestilencia a los confines de Nonseggle, Respuesta al rojo lo hará descarriado, Rey retirando al Águila y a la Rana.

XIVII Entre dos montañas los dos grandes reunidos Abandonarán su fingimiento secreto, Bruselas y Dolle por Langres agobiados, Para Malinas ejecutar su peste.

XLVIII La santidad en exceso fingida y seductora, Acompañada de un hablar discreto: La ciudad vieja y Parma por demás apresurada, Florencia y Siena dejarán más desiertas.

XLIX De la parte de Mammer gran Pontífice, Subyugará los confines del Danubio: Arrojar las cruces, por hierro y por pillaje, Cautivos, oro, anillos más de cien mil rublos.

L Dentro del pozo serán hallados los huesos, Será el incesto cometido por la madrastra: El Estado cambiado, se querrá ruido y escándalo, Y habrá Marte esperando por su astro.

LI Pueblo reunido ver nuevo espectáculo, Príncipes y Reyes entre muchos asistentes, Pilares hundirse, muros, pero como milagro El Rey salvado y treinta de lós presentes.

LII En vez del grande que será condenado, Fuera de prisión, su amigo en su lugar: La esperanza troyana en seis meses juntos nacida muerta, El Sol en la urna, serán pintados ríos en glaciar.

LIII El gran Prelado Céltico al Rey sospechoso, De noche por curso saldrá fuera del reino: Por Duque fértil a su gran Rey Bretaña, Bizancio a Chipre y Túnez insospechoso.

LIV A punta del día, al segundo canto del gallo, Los de Túnez de Fez y de Begía, Por los Árabes cautivo el Rey de Marruecos, El año mil seiscientos y siete de Liturgia.

LV Al chiflado Duque, ocupando el espacio, Vela Arabesca ver, súbitamente descubierto: Trípoli, Chio y los de Trapesonce,
Duque preso, Marnegro y la ciudad desierta.

LVI La temida armada del enemigo Narbón, Amedrentará muy mucho a las Respéricas: Perpiñán vaciado por el ciego Darbón, Entonces Barcelona por mar dará las picas.

LVII Aquel que está mucho antes en el Reino, Teniendo jefe rojo próximo a la Jerarquía, Aspero y cruel y se hará tanto temer, Sucederá a sagrada monarquía.

LVIII Entre los dos monarcas alejados, Cuando el Sol por Selín claro perdido, Gran simultaneidad entre dos indignados, Que a las Islas y Siena la libertad devuelta.

LIX Dama en furor por rabia de adulterio, Urdirá a su Príncipe conjuras a más no poder: Pero en breve será cortado el vituperio, Que diecisiete serán enviados al martirio.

LX El Príncipe fuera de su territorio Céltico, Será traicionado, engañado por intérprete: Rouen, Rochelle por los de la Armórica En el puesto dè Blaue engañados por clérigos y monjes.

LXI El gran tapiz enrollado no mostrará, Más que a medias la mayor parte de la historia: Arrojado del Reino lejos áspero aparecerá, Que en el hecho bélico cada uno querrá creerlo.

LXII Demasiado tarde los dos las flores se habrán perdido, Contra la ley serpiente no querrá hacer: De las fuerzas Lígures con una cofradía, Savona, Albenga, por un monje gran martirio.

LXIII Sólo la dama quedará en el reino, El único siendo primero en el lecho de honor, Siete años será de dolor atormentada, Luego larga vida en el Reino por gran felicidad.

LXIV No se llegará a ningún acuerdo de paz, Todos los interesados obrarán por engaño, De paz y tregua tierra y mar protestado, Por Barcelona asaltada con habilidad la flota.

LXV Gris y despacho semiabierta guerra, De noche serán asaltados y pillados, Despacho tomado pasará por la furia, Su templo abierto, dos en la parrilla asados.

LXVI En el fundamento de la nueva secta, Serán los huesos del gran Romano hallados, Sepulcro de mármol aparecerá cubierto,
La tierra temblará en Abril, mal enterrados.

LXVII Al gran Imperio sucederá otro muy distinto Bondad distante más de felicidad: Regido por uno salido no lejos de la plebe, Corromper reinos gran infelicidad.

LXVIII Cuando los soldados furor sedicioso, Contra su jefe hagan de noche hierro lucir: Enemigo de Alba sea por mano furiosa, Entonces vejar Roma y principales seducir.

LXIX La piedad llegará sin tardar mucho, Quienes daban se verán constreñidos a tomar: Desnudos, muertos de frío, sed, malheridos, Pasarán los montes suscitando gran clamor.

LXX Como jefe del mundo el gran Chirén será, Ningún otro después amado, temido, respetado: Su fama y alabanzas los cielos sobrepasará, Y del solo título de victorioso muy contentado.

LXXI Cuando se quiera al gran Rey emparentar Antes que haya del todo el alma rendida: Aquel que menos vendrá a compadecerle, Por Leones, de Águilas, cruz, corona vendida.

LXXII Por arrebato fingido de emoción divina, Será la mujer del gran fuerte violada: Jueces queriendo condenar esta doctrina, Víctima al pueblo ignorante inmolada.

LXXIII En una gran ciudad un monje y artesano, Junto a la puerta alojado y en las murallas, Contra Módena secreto, caúto al hablar, Traicionar so color de esponsales.

LXXIv La desechada al reino volverá, Sus enemigos hallados de los conjurados: Más que nunca su tiempo triunfará, Tres y setenta a muerte muy asegurados.

LXXV El gran piloto por el Rey será convocado, Dejar la armada para un más alto puesto ocupar: Siete años después será contrabandeado, Bárbaro ejército hará a Venecia temblar.

LXXVI La ciudad antigua de antenorada forja, No pudiendo ya más al tirano soportar: El mango disimulado en el templo cortar cuello, Los suyos el pueblo a muerte vendrá a condenar.

LXXVII Por la victoria del burlado fraudulento, Dos ejércitos uno, la revuelta Germana, El jefe asesinado y su hijo en la tienda,
Florencia, Ímola perseguidas en Romaña.

LXXVIII Proclamar victoria del gran Selín creciente, El Águila será aclamada por los Romanos, Ticino, Milán y Génova en ello asienten, Después por ellos mismos Basil gran reclamado.

LXXIX Junto a Tesín los habitantes de Loira, Garona y Saona, Sena, Tain, y Gironda, Más allá de los montes levantarán un promontorio, Conflicto dado, surcado el Po, onda sumergida.

LXXX De Fez el reino llegará a los de Europa, Fuego su ciudad y espada cortará: El grande de Asia tierra y mar con gran tropa, Azules, persas, cruz, a muerte conducirá.

LXXXI Llantos, gritos y lamentos, alaridos, espanto, Corazón inhumano, cruel, negro y despavorido: Leman, las Islas, de Génova los mayores, Sangre derramada, frïo, hambre, a nadie gracia.

LXXXII Por los desiertos del lugar, libre y arisco, Vendrá a errar sobrino del gran Pontífice: Muerto a palos por siete con pesado tronco, Por los que después ocuparán Cife.

LXXXIII El que tanto honor y caricias habrá tenido. A su entrada de la Galia Belga, Un tiempo después hará tantas rudezas, Y estará contra la flor tan bélica.

LXXXIV El que en Esparta Claudio no puede reinar, Hará tanto por vía seductiva: Que de un corto largo lo hará arañar, Y contra el Rey hará su perspectiva.

LXXXV La gran ciudad de Tarso por los Galos Será destruida, cautivos todos a Turbán: Socorro por mar del gran Portugalés, Primero de verano, el día de San Urbán.

LXXXVI El gran Prelado, un día, según un sueño Interpretado contra su sentido, De Gascuña le llegará un monje Que hará elegir de Sens al gran Prelado.

LXXXVIi La elección hecha en Frankfurt, No tendrá cuenta, Milán se opondrá: Su más próximo parecerá tan fuerte, Que más allá del Rin a los moros echará.

LXXXVIII Un gran reino quedará desolado, Cerca del Hebrón se habrán juntado: Montes Pirineos le habrán consolado,
Cuando en mayo las tierras hayan temblado.

LXXXIX Entre dos cepos, pies y manos atados, De miel rostro untado y de leche sustentado: Avispas y moscas fétidas, amor disgustado, Previsiones falseadas, Cife tentada.

XC El deshonor hediondo y abominable, Después del hecho será felicitado: El gran excusado, para no ser favorable, Que a la paz Neptuno no será incitadò.

XCI Del conductor de la guerra naval, Rojo desenfrenado, severo, horrible peste, Cautivo del mayor escapado en la basta: Cuando nazca del grande un hijo Agripa.

XCII Príncipe de belleza tan venerada, Conducido al jefe, el segundo hecho traicionado: La ciudad con la espada de polvo faz adusta, Por muy grande homicidio el jefe por el Rey odiado.

XCIII Un prelado avaro engañado por la ambición, Nada demasiado grande que él no pueda pedir: Sus mensajeros y él bien chasqueado, Ver quién al revés el tronco cortaría.

XCIV Un Rey airado se habrá contra los perjuros, Cuando arneses de guerra seán prohibidos: El veneno teñido en azúcar por las fresas, Por las aguas batidos, muertos diciendo ¡hiere!, ¡hiere!

XCV Por un detractor calumniado apenas nacido, Cuando sean hechos enormes a imponentes: La mínima parte al mayor dudosa, Y pronto el reino será dividido.

XCVI Gran ciudad a los soldados abandonada, Nunca vio mortal tumulto tan próximo: ¡Oh, qué horrible mortandad se acerca! Ni una sola ofensa será perdonada.

XCVII Cinco y cuarenta grados el cielo quemará, Fuego se aproxima a la gran ciudad nueva, Al instante gran llama dispersa saltará, Cuando se quiera de los Normandos hacer prueba.

XCVIII Arruinada en los Volsgos de miedo tan terrible, Su gran ciudad manchada, hecha pestilente, Saquear Sol, Luna y violar sus templos: Y los dos ríos enrojecer de sangre fluyente.

XCIX El enemigo docto se volverá confuso, Gran campo enfermo y de hecho por celadas: Montes Pirineos y Poeno le habrán hecho renuncio
Cerca del río descubriendo antiguas bases.

C Hija de la Aurora, asilo del malsano, Donde hasta el cielo se ve el anfiteatro: Prodigio visto, tu mal está muy próximo, Serás cautiva y veces más de cuatro.